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Mi prima Juanita acaba de comprometerse. La noticia no fue su compromiso o la forma creativa como el afortunado le sacó el anillo. Ni siquiera los preparativos de la boda. No. Fue los 15 mil dólares que costó el anillo Tiffany’s comprado en Nueva York, como una señal de lo generoso y exitoso que es su prometido. ¡Popo de toro! Si mi galán tiene 15 mil dólares que de por dios los gaste en algo mejor, como una casa, o nuestra luna de miel, ¿pero un anillo? Para mi eso es solo señal de lo atrapado que mi chico estaría en convenciones ridículas, seguramente inventadas por joyeros judíos que querían vender más a costa de ‘bridezillas’ tontas y novios complacientes. Pero no, mis tías siguen teniendo orgasmos cada vez que la mamá de Juanita dice cuánto costó el artefactito.
Soy el tipo de mujer que mis tías lamentan. De hecho soy una versión lamentable de hippie-yuppie que abraza árboles y quiere salvar al mundo de la pobreza, pero con un Jeep último modelo y zapatos de diseñador. No busco a un marido rico que me mantenga (bueno, no busco marido, lo cual para ellas ya es noticia suficiente), sino que quiero uno que trabaje tan fuerte como yo y que sea el coequipero perfecto: que juntos trabajemos para viajar, comprar una linda casa con cornisas que dejen pasar la luz del sol, un carro grande y útil, darles a nuestros hijos una vida cómoda y justa, y poder retirarnos jóvenes a seguir viajando y disfrutando años de esfuerzo compartido. Quiero escribir estos posts con los pies sobre la grama en mi finca con vista al infinito. Eso es lo que quiero.
No quiero ser ama de casa, me moriría del tedio. Qué mal parche el de esas mamás que pasan sus tardes en las atracciones de McDonalds, comprando cajitas felices y hablando con otras mamás sobre las hazañas de sus hijos porque ellas no tienen las suyas propias. Y que sufrimiento pensar que si me compro unos zapatos fue porque “mi marido” me dio la plata.
Las pieles me parecen frondias, aun si son artificiales y ningún animal tuvo que morir para abrigar a una vieja loca y snob. Tampoco entiendo la fascinación por las joyas. Los diamantes (aunque no sean “sangrientos”) me parecen sobrevalorados y nunca, nunca, un hombre comprará mi perdón con unos aretes. Y si estoy de cumpleaños, solo esperaría que mi coequipero me conozca lo suficiente como para saber que prefiero un rico brunch, en lugar de cualquier cliché de película cincuentena que incluya productos de miles de pesos.
Espero que los años no me conviertan en mis tías y primas. Ojalá que cuando mi chico me saque el anillo de cebolla que le habré pedido (tipo Homero a Marge) no me decepcione, y que cuando los dos estemos llevando agua potable a cualquier lugar perdido, no lamente mi suerte y envidie a Juanita, en cuya foto de perfil de Facebook seguro estará luciendo un bello abrigo de visón en el invierno neoyorquino. Espero que no sea así, odiaría a la persona en la que me habría convertido.


Me siento completamente identificada con tigo en esto, de hecho, en la mayoria de psot tuyos; Pero ¿Qué tal que ese hombre poco principe azul no exista y nos quedemos solas y amargadas?
Hay poco tipos divertidos y los que lo son son gays, los fuck buddies se van rápido xq muchas veces no aguantan la cosa como es… ¿Estaremos condenadas a ser brujas amargadas?
Bueno, pues todas quisiéramos ser felices con un hombre maravilloso que también tenga dinero para darnos gusto. Yo también creo que prefiero gastar millones en viajes o inmuebles que en joyas o pieles, pero igual todas queremos estar con un hombre que nos de estabilidad económica y amor. Si, soñar es gratis.
…no es ser brujas amargadas. Lo que sucede es lo siguiente: a ustedes les venden un cuento que, con el tiempo, algunas se lo siguen creyendo y otras prefieren mantenerlo vivo no por ustedes mismas, sino para no aguantarse la cantaleta de madres/abuelas/tías y, eventualmente, sufrir el escarnio de las amigas por no tener un tipo solvente que de manera”digna” pudo darles un anillo de compromiso/argolla/anillo que bien represente “su amor” por ustedes. Así es como les venden el cuento: “ustedes bien valen un anillo de X quilates…como cuota inicial de un matrimonio”. Y a nosotros, los hombres, no nos venden el cuento, pero nos clasifican de acuerdo al cumplimiento (o aproximación al mismo) de este tipo de sueños que ustedes tienen/adquieren, entonces más de uno prefiere acomodarse lo mejor posible al estereotipo por evitarse rigores excluyentes pendejísimos.
pd: se de una finca con una vista espectacular….avisas.
Yo fui feliz! Mi anillo de compromiso fue de cana flecha, y el de matrimonio un anillo barato de Kevin’s. No espeaba mas… no me gustan las joyas ostentosas… Y bueno ahora que me quite todos esos anillos los puedo archivar sin remordimiento. si hubiese costado 15 dolaes, seguiria usando mi anillo de matrimonio, aunque ya no este casada! UnA nunca esta tan brava con un tipo como para no usar sus diamantes.
Yo tamiben quiero un coequipero, no quiero ser mantenida y tener que aguantarme cualquier porqueria por que no tengo como sobrevivir sola. Pero OBVIO mejor si el tipo tiene la solverncia para que yo me pueda quedar dos anos en la casa con mis hijos. Tambien quiero llevar a mis hijos a jugar futbol por las tardes, pero en las mananas dedicarme a mis cosas y tener mi vida aparte de mis hijos… Vamos a ver si se logra!
Es un punto intermedio! Con un anillo de 3.500 dolares hubiese quedado contenta!
No creo que porque una mujer se quede soltera (no solterona) signifique que sea una bruja amargada, hay muchas casadas que viven súper maluco solo que no lo aceptan. Muy rico encontrar una buena compañía para el resto de la vida, pero si no aparece, soltera también se puede disfrutar y creo que hasta mas.
PS: De quinta contar cuánto le costó el anillo ja ja ja!!
Susy, segura que el artefacto ese costó todo ese dinero? es una aberración desperdiciar tanto en algo que es una promesa, estoy de acuerdo con Carolina, qué mal gusto andar diciendo cuánto le costó el anillo, eso es vergonzoso y denota la falta de tacto, además creo que es señal de que con esa suma pretende haber adquirido a tu querida prima con todo lo que incluya, a ver si dentro del precio matrimonial no está estipulado el precio de las mentiras, las faltas de respeto, las burlas y reproches y las veces en las que pretenda pisar su dignidad, es que no me cabe en la cabeza a qué clase de negocios se dedica el prometido para hacer una pésima inversión como esa, no tengo idea de cuánto costó el anillo de compromiso que me dio la persona que hoy es mi esposo y tampoco tengo curiosidad por saberlo, ese anillo es un símbolo en sí y el precio o el material del que está hecho no implica la solidez del compromiso que se está adquiriendo, si el hombre al que amo se le hubiera ocurrido gastarse un millón de dólares en un anillo creo que no habría considerado la idea de casarme, porque existen mejores cosas en qué invertir ese dinero y que nos generen más satisfacción, yo tampoco quise ser un ama de casa y a pesar de que me casé no me he convertido en eso, no me he transformado en nada diferente a quien solía ser, casarse no implica mutar y estar soltera no es indicador de nada, qué flojera casarse por un requisito o seguir soltera por una pose de rebeldía, uno debe vivir su vida como le plazca y con quien le plazca, aún a pesar de las críticas o precisamente debido a esas críticas, finalmente todos saben cómo debemos vivir pero jamás van a ponerse en nuestros zapatos a la hora de recibir a la muerte, aprovecha la coyuntura para reírte de tu querida parentela, tu vida es más interesante que la de muchas personas y eso no lo puedes conseguir con dinero, por mucho que e quiera invertir en ello.
PS: Es cierto, cuando uno decide compartir su vida con alguien es para que sea su compañero, no para que te lleve como una carga ni para que lo arrastres tras de ti, y los hombres con sentido del humor, trabajadores, comprensivos, apasionados y con todo lo que buscamos existen, sólo que no son perfectos y tienen algunos defectos en los que solemos fijarnos demasiado, y no vienen en carruaje ni vestidos de azul.