Él y el orgasmo científico
Compartir

Yo creo que lo mío es médico. Como un estudio de caso con el que siquiatras publicarían papers y podrían crear teorías de esas extrañas y generalizantes que les privan. Estoy a la disposición de la ciencia, si prometen curarme y no cobrarme.

Pero mientras tanto me desahogo con ustedes. Estoy mal. Ayer vi ‘Bridesmaids’ y la odie. Me pareció que la protagonista estaba muy loca. Me gustan las protagonistas locas tipo Jess de ‘New Girl’, Bridget Jones y Clementine de ‘Eterno resplandor de una mente sin recuerdos’, pero ésta era demasiado. Tal vez la odie porque me vi demasiado reflejada en ella. Y ella no es chévere.

Bueno, ella y yo estamos, digamos, “lesionadas”. Ella sale corriendo cuando un hombre bondadosos y sincero le ofrece amor. Prefiere al pelafustán que solo la tiene como su tercera opción para el sexo. Aquí estoy yo: huyo cada vez que alguien decente se me acerca. Pero basta con que un patán haga cualquier cerdada y ahí suelo estar. La escena del carro, cuando el idiota del Porsche la recogió, fue perfecta, muy mía. Yo estuve con uno así más de un año.

En este momento hay tres hombres a los que podría acudir si lo quisiera. Vamos a llamarlos 1, 2 y 3. Tengo para escoger. Implícitamente me ofrecen una relación, amor, sexo, estabilidad y apoyo. Justo lo que necesito en este momento. Pero no los quiero. A 2 y a 3 no les contesto el celular. Si me los cruzo escapo rápidamente con la típica excusa de “voy al baño, ya hablamos”. Con 1 salgo cada dos semanas, más o menos, en plan de amigos, porque es muy chévere, así que solo ignoraré que me cae hasta que ya no pueda porque todo se vuelva muy evidente.

Algo pasa conmigo recientemente. Tal vez la melancolía, apatía y locura atraigan a los hombres. Pero confieso sin modestia (pero con gran curiosidad) que mi escenario divesco son las fiestas y los bares. El fin de semana conocí a uno de nombre lindo y bellos ojos. En algún momento de mi vida me lo hubiera echado sin reparos. Pero no quiero nada con nadie. Usualmente voy al baño y no regreso. Estoy ‘estropeada’. No quiero nada.

Bueno, sí quiero algo y este es el clímax de mi inestabilidad, el punto en el que el siquiatra que se le mediría al reto tendría un orgasmo científico: lo quiero a Él. Él no tiene nombre, solo será Él.

Estoy en un café escribiendo esto y ya se me aguaron los ojos. Llevo una semana entera con el ojo aguado por culpa de Él. ¿O por culpa mía? Así que voy a parar y luego continúo mi tratado sobre la locura. No quiero tener el ojo aguado aquí, es para niñitas.

***

Esto es karma, ya me lo habían advertido. Toda mi vida he sido práctica y un poco egoísta. He desechado a buenas personas con buenos sentimientos porque simplemente no se han adaptado a mis coyunturas y gustos. Una vez uno me lo gritó: “te vas a arrepentir de esto que estás haciendo conmigo Susana”. Un poco dramático, aclaro, pero creo que me echó la maldición. Y no me arrepiento de haberle terminado a pesar de sus ruegos, pero tal vez tenía la razón, el karma existe y lo estoy conociendo. Además de ‘estropeada’, ando extremadamente dramática.

***

Hablé con Él. Me llamó. Lo veo en cuatro días, me invitó a un musical. Estoy feliz. Pero no feliz porrista chévere, escogiendo lo que me pondría y contando las horas. No. Tengo cara de preocupación. Estoy feliz confundida. Es que no debería verlo. No quiero verlo, pero sí quiero. Ya me imagino, él se portará tan decente, querido y atento como siempre. Él es el hombre más decente que he conocido en mi vida. Y el más divertido. Y el más inteligente. Será una gran noche. Últimamente mis grandes noches y días son con Él. Solo con Él. Pero al día siguiente comenzaré la desintoxicación desde cero, desandaré este camino que había andado con dolor las últimas dos semanas. Es como un síndrome de abstinencia, de querer más. El síndrome viene acompañado de rabia.

No debería verlo, ¿para qué si debo dejar de verlo para siempre?

***

Estas dos semanas son el período más largo que lo he dejado de ver en los últimos tres meses. En algún momento nos llegamos a ver todos los días. Pero yo me asusté y corrí. Ahora nos vemos cada semana, o cada dos. La última vez fue en su casa para ver una película. Debería dejarlo de ver para siempre.

***

Leí un artículo en el que decían que el amor tiene este efecto enceguecedor en la gente: la persona a la que uno quiere siempre será la más atractiva, la más interesante, la más divertida, la única. Es como un efecto químico/biológico tipo apareamiento y preservación de las especies. Y pues yo entro ahí y lo mío por Él es amor.

Él es todo lo que siempre he querido en un hombre y nadie le gana en nada. Él ha sido mi primer y único candidato para “padre de mis hijos”. Él es el más divertido, el más inteligente, el más churro, el más interesante, el que más me entiende, con el que más cosas tengo en común, nunca me ha hecho una de esas patanadas a las que me estaba acostumbrando. Siempre está ahí. Nadie se le iguala. Esto es amor. Pero amor del malo, porque justo después de pensar en todo lo anterior, concluyo que él es demasiado bueno para mi, porque no soy la más inteligente, ni la más divertida, ni la más bonita, ni la más interesante. Esto no está bien.

Pero Él está lleno de defectos. Los escribí todos en un papel que pegué en la nevera para tenerlos siempre a la vista. Lleno, pero lleno de defectos. Le encontré siete. Algunos de ellos con los que yo no podría vivir. Lo veré mañana.

***

Acabo de recibir una llamada de 4. Lo conocí hace unos días en un pub. Me invitó a salir. Lo veré en 3 días para ir a comer. Bah.

***

Anoche vi una entrevista de una cantante que decía que su mejor cualidad es que si quiere algo “voy por eso, lo agarro y ya” y me dio más rabia. Yo soy así. Siempre lo he sido. Pero no se lo que me pasa ahora. Soy una pelota de letras de jardín infantil: desteñida, desinflada y con babas.

***

Él es lo más lindo que hay, como una mariposa en una flor. Antes de ir al teatro vendrá a mi casa, traerá el destornillador que le pedí y me ayudará a arreglar la puerta de la alacena. Yo estaba jugando a ser independiente y autosuficiente, pero Él se ofreció a arreglarla. También traerá unos libros que me va a prestar.

Pero de nuevo tengo a Ramón diciéndome que no me deje llevar por su amabilidad, que me romperá el corazón. Que ya me ha hecho llorar y que lo volverá a hacer (¿o lloré por mi estupidez?). Que nada bueno saldrá de esto. Que no me conviene. Que mañana no voy a ser feliz. Pero yo no hago caso. Voy a verlo. Será mi mejor día en las últimas dos semanas.

Ya se qué me voy a poner. Me voy a ver linda. Pero Él no me dirá nada. Nunca me dice nada.

Siquiatras interesados, por favor al buzón de Contáctenos

 

 



  1. Ferenc diciembre 16, 2011

    yo te curo, y no te cobro…me avisas

  2. Roxy diciembre 16, 2011

    Ay! Susana… me removiste taaantas cosas que estoy intentando olvidar… me reflejo tanto en muchas cosas: “…Es que no debería verlo. No quiero verlo, pero sí quiero…” Yo no puedo, no debo, no quiero… pero si quiero, pero no debo… me hace muchísimo daño, lo peor es que él no es el más querido, a veces es muy porquería, egoísta, egocentrico, me utiliza… lo se todo y sin embargo llevo anclada a él más de dos años, pero contrario a ti, yo no he conocido a alguien como quiero, que no me lo pida, que sea soltero… en fin, como yo lo quiero… nadie me mueve el piso… dentro de poco vendrá y tiemblo porque lo quiero ver y no quiero, no debo, no puedo… =( Yo tengo director espiritual, un sacerdote que me ayuda mucho con esto, me guía muy bien, pero a veces por no hacer caso a sus sugerencias, me hundo más. Abrazo

  3. No soy Esteban diciembre 16, 2011

    Hay Susanita, la verdad uno esta aquí solo una vez, y hay que arriesgarse , si te arriesgas con 2,3 y 4 y con otros X , por que no ser feliz, de pronto eres feliz un dia, una semana, un mes, un año y quetal el resto de tu vida!
    de lo que nos cuentas 1 es bueno, muy bueno, pues adelante, como te decía yo ya tengo mi naranja completa, y es delicioso compartir cosas, con alguien que una ama y que le corresponde, bueno …buena suerte

  4. Sandra diciembre 18, 2011

    Yo llegué hasta la mitad de Bridesmaids, no pude soportar todo lo que me identifique con la protagonista y después tuve una semana de ojo aguado sin razón aparente.

  5. Cucú diciembre 19, 2011

    Uffff afortunadamente no soy la única…..

  6. SUSANA diciembre 19, 2011

    Jajajajaja Ferenc, la cura al buzón de Contáctenos.

  7. Marthísima diciembre 20, 2011

    Querida Susana, lo que tienes es un traga súper maluca por Él, que aunque te pase por el frente el mísmisimo Brad Pitt, no te va a valer ni un bostezo.
    Definitivamente eso es lo que te tiene “lesionada”, jodida.

    Piensa en esto: no hay hombre 10, ni Mr. Right. Y los que tienes a tu alrededor te brindan compañía, risas, y una que otra noche que valga la pena recordar. Yo de ti, sería un poco más práctica y me dedicaría a eso de “en la variedad está el placer”. De otra forma, no lograrás desintoxicarte de ese Él, del que ya sabes que esperar…

    Un abrazo.

  8. Ferenc diciembre 20, 2011

    …y que conste que no fue mi consejo pero estoy muy de acuerdo con el (consejo). Que yo sepa, no ha habido nadie que regrese a decirnos que hay otra vida más allá de lo que conocemos acá, asi que sólo dedícate a hacer lo que te plazca siempre y cuando eso no suponga una afectación para ti. El karma, asi tu digas que regresó para hacerte ver tus errores, también trata de enseñarte algo: no hagas lo mismo que la vez anterior, refina tu técnica. De esa manera no volverá a atormentrte…