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Teníamos un gran reto para esta nueva página: hacer nuestras ‘biografías’. Yo, por lo menos, traté de escribir la mía, pero fracasé, como cada vez que lo he intentado. Siempre he sido una completa incapaz a la hora de escribir sobre mi misma y nunca escapo del cliché colegial de “Susana nació una soleada mañana de marzo, en un Bogotá ochenteno en el que el exceso era la moda, y se le daba la bienvenida a un nuevo presidente que hoy es poeta…”.
Como el fracaso se veía venir, se nos ocurrió entonces una bonita dinámica grupal: Elvira escribiría sobre mí, y yo sobre ella, bajo la premisa de ser completamente libres, francas, y sin censura. Les contaré qué tienen que saber de la vida de Elvira, y ella de la mía, y no habrá chance de editar nada. Así que arranco.
Conozco a Elvira hace poco. A pesar de compartir mil escenarios desde hace muchísimos años, nunca ‘intimamos’. Ella dice que yo le ponía el ojo macabro que uso con la gente que no me cae bien o no me interesa. Con Elvira, en efecto, me pasaba esto último, no me interesaba, no me generaba un sentimiento particular.
Es que Elvira es hermética. Con ella siempre se tiene la sensación de no conocerla, de esperar una nueva sorpresa. Ese es parte de su encanto.
No recuerdo cuándo fue la primera vez que cruzamos palabra y descubrimos que tenemos cosas en común. Y son muchas. Alguna vez Pepe Alegría le dijo, con grata sorpresa, que no podía entender cómo nosotras, con dos historias completamente diferentes, podíamos ser tan parecidas.
Y lo somos. Elvira siente el mismo odio visceral por las porristas (un término que robé de mi amiga Poncharela, y que describe muy bien a esas mujeres de voces delgaditas, gritonas y felices que brincan y sufren porque se les partió una uña), usamos groserías para darle contundencia a cada frase, gozamos con las lobas que se echa Bret Michael en cada temporada de ‘The rock of love’, y creemos que las mujeres fuertes somos más chéveres.
Elvira es una mujer fuerte. De esas que no se desvanecen ante las adversidades y creen que es mejor comer calladas. También es súper graciosa y tiene esa habilidad de burlarse hasta de lo más macabro. Es inteligente, y aunque su cabeza esté llena de información, goza como pocas de las charlas triviales.
Aunque su grupo de amigos está formado por muchos seres insoportables de esos que dividen al mundo entre “intelectuales” y “no intelectuales”, ella lucha a diario por salirse del molde. Pero no lo logra del todo, Elvira es una “intelectual”.
Y como intelectual que se respete, está convencida de que bailar vallenato, merengue y todos esos ritmos folclóricos es mundano, y que la música en español tiene poquísimos representantes que valga la pena respetar. Afortunadamente no es radical. Muchas veces la he visto echar ‘ay hombes’ y tratar de mover su cadera latinamente. No lo logra, pero como todo esfuerzo, es sumamente respetable y, sobre todo, divertido.
Hasta hace poco una de las realidades que la definía y que la hacía vulnerable ante las mofas, era que nunca había comido criollo. Mucho egg roll pero poca butifarra. Hasta hace poco probó sobrebarriga con papa chorriada y le gustó. Tanto, que hoy no prueba otra cosa.
Vuelvo al hermetismo de Elvira para explicar por qué se me está acabando el material para este seudoperfil. Se me ocurre, entonces, definirla por lo que no es. Elvira no ha estado casada, no tiene historial con las drogas, no ha pertenecido a una secta, no ha estado en prisión, no ha tenido un padre abusador, ni un novio al que le haya tenido que pagar la fianza. Ahora que lo pienso no podría ser la estrella de un reality. Tampoco se debate entre el amor de una mujer y un hombre. Simplemente le gustan los hombres.
Tampoco ha militado en un partido político; ni tiene un discurso frente a Uribe, ni bueno ni malo. Y tampoco cree que todos los hombres son unos miserables, ni en que los únicos que valen la pena están en el extranjero porque los colombianos son escoria (afortunadamente). Le gusta la sopa y cree en el matrimonio, aunque hasta hace poco declaraba su indiferencia total.
Elvira es una gran vieja. Un poco extraña, de esas que en el colegio odiaban a los ‘populares’, e imposible de definir con una sola palabra. Esto ya debe estar bien claro para los que han seguido sus posts. Puede escribir desde un particular ‘Ifecs del futuro’, hasta la muy íntima historia con su primer tampón. Y siempre, pero siempre, ser una gran sorpresa -de las chéveres- con un bonito corazón.


Me gusta la dinámica de intercambiar bios …. la verdad es que se han convertido en parte del jet set criollo, ahora me considero una wannabe susanaYelvira jajaja. no tampoco tan loser, odio a los wannabe`s (aunque todas lo somos en cierta manera) … cuando leo sus experiencias e identifico algo parecido a algo que me sucedio digo “damierrr hubiera hecho lo mismo en lugar de aquello”…en fin, las felicito, me encanta lo que hacen y espero que pronto saquen un libro tipo “la diosa erotica” (ya lo lei, lo practique, lo relei, me encanto!!) … claro, falta la version criolla con experiencias muy suyas…les deseo lo mejor
Gracias Blanche! La verdad es mas facil que otro hable de uno que uno de uno… Nos encanta pensar que noes hemos convertido en parte del jetset criollo!!! Que orgullo!!!
Lo del libro seria excelente… necesitamos un editor que nos descubra y decida lanzarnos a la fama a ver si equilibramos el mercado editorial con esa sobrecarga de libros de ex-secuestrados… Mil gracias nuevamente, y esperamos poder seguir escribiendo sobre estas cosas que finalmente, a todos nos tocan… Saludos!
Agghhh y yo estoy mamadaaa de comer criollito!!!!!!!!!!!!!!! jajajajaja
Muy buen ejercicio. He estado con ustedes desde el primer post en la revista fucsia. Y me alegra haberlas encontrado por casualidad (eso sonó melodramático, pero buehhh!). Es muy raro encontrar en los medios de comunicación gente que no aparente lo que no es. Ustedes son muy autenticas y eso, creánme, lo valoramos los lectores que tomamos unos minutos al día para asomarnos a la mente de los otros a través de cualquier escrito. Espero que tengan una vida plena, feliz, llena de buenos momentos. Se los merecen.
“no tiene historial con las drogas, no ha pertenecido a una secta, no ha estado en prisión, no ha tenido un padre abusador, ni un novio al que le haya tenido que pagar la fianza”….bueno bueno bueno supongo que nadie es perfecto… ademas nunca es tarde para aspirarse una raya ocacional (polvo de una noche que llaman) e ingresar a los magios (los no-homero actualmente)
Muy bueno el Blog!!
Un saludo!
y pensar que entré a buscar cómo se llamaba el tipo ese del comercial de Tigo que habla de una manera super chistosa…y me quedé leyendo uno que otro post, más de un comentario y hasta leí las bios de ambas….rico escribir, rico que lo lean a uno, y rico encontrar cosas como estas.
(Muy) Buen trabajo
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